Discurso del Mg. Jorge Hernández, mejor promedio de Maestrías

Jorge Hernández

Jorge Hernández R., Discurso en nombre de los Graduados.

 

“Buenas tardes a todos. Para mí es un verdadero placer la oportunidad que se me ha conferido de expresar unas palabras en este solemne acto. Las mismas se enmarcan, como no podía ser de otra manera, en el contexto del afecto, consideración, compañerismo y consecuencia institucional, al mismo tiempo, del rigor académico propio de un acto de esta naturaleza. Al plasmar este discurso fue una mezcla de satisfacción y nostalgia; satisfacción por la meta alcanzada y nostalgia por abandonar la que fue para nosotros, nuestra casa de estudios. Hoy este acto marca el fin de uno de los caminos más importantes que hemos recorrido la mayoría y en este final compartimos todos una alegría, por haber conseguido una meta personal que nos impusimos hace unos años.

A todos nos motivó estudiar la maestría: superación personal, necesidad económica, reto intelectual, tantos motivos como compañeros estamos aquí. Sin embargo, durante dos años nos unió el deseo de culminar con éxito esta etapa de nuestra vida. Nos esmeramos por obtener buenas calificaciones, procurando mantener estrechas amistades; nos esforzamos por entender, analizar y aprender a manejar herramientas científicas que serán útiles en los ámbitos de nuestro desempeño.

Gran significado provoco en mí conocer a muchas personalidades de la Universidad Israel, gente muy destacada. Son personas que me llena de orgullo haber conocido y haber aprendido de cada una lo que significa el conocimiento, compañerismo y la competencia, la amistad y el reto. De todos aprendemos algo diferente y atesoro el valor de la experiencia de vida que significan muchos sábados juntos. Juntos aprendimos que se deben dejar atrás gritos y sombrerazos y ejercer una política civilizada basada en el respeto. Los diferentes puntos de vista estuvieron dignamente representados y fueron aceptados de buen talante como opiniones a las que cada ser humano tiene derecho.

Durante todos estos años hemos acumulado conocimiento, experiencia, vivencias y buenos momentos, recuerdos en cada lugar de nuestra escuela, en sus clases, sus laboratorios de informática, en los pasillos, en la cafetería, o en una de sus múltiples escaleras; la verdad que todos ellos nos acompañaran siempre. Quien no recordará el primer día de clases, aquel problema en estadística que al buscar como estimador la media y te salía cualquier otra cosa menos la media, a saber cómo. Cuando hacías un muestreo y salía que tenias que muestrear a media población mundial.

Hoy nos graduamos de una universidad que nos proporcionó herramientas para ser los mejores en cada una de nuestras áreas de experticia. Con el logro de esta ansiada meta, se nos presenta el gran reto de contribuir con la recuperación, y, posterior desarrollo del país, para lo cual, debemos comenzar a impulsar estrategias innovadoras, que permitan cambiar el rostro de este país. Debemos seguir preparándonos, pues la educación es el aspecto más importante para el desarrollo.

Nelson Mandela dijo “la educación es el gran motor del crecimiento personal, es a través de ella, como la hija de un campesino, puede convertirse en médico, el hijo de un minero, en geólogo, o, el hijo de un agricultor, en agrónomo”. Solo el esfuerzo, como profesionales graduados, puede salvarnos, pues en medio de las dificultades, es que se forjan los grandes hombres y mujeres que el Ecuador necesita.

Gratitud infinita al esfuerzo conjunto de Autoridades, Profesores, Personal Administrativo, Técnico y Obrero de esta universidad. Es pues, un deber de nosotros los graduandos como miembros de la institución que hoy nos certifica como profesionales íntegros; llevar muy en alto el buen nombre y la buena labor que presta a la sociedad La Universidad Tecnológica Israel. Además nuestro compromiso de continuar siendo gratos y consecuentes con nuestra alma mater. Nosotros como profesionales estamos llamados a poner nuestro grano de arena para ver en el mundo, en el país y en la universidad una sociedad libre e incluyente con igualdad de oportunidades para todos los seres humanos

Reflexionemos sobre la misión del cuerpo docente de nuestra Universidad, nos sentimos moralmente obligados a reconocer vuestra labor, tanto que, francamente, sólo sabemos devolverlo con estas palabras de homenaje, recordándolos para siempre e imitando su ejemplo de entrega, disciplina, responsabilidad y sobre todo, vuestro empeño en que nos superemos cada día. Gracias a todos nuestros profesores porque nos llevaron de la mano a través de este camino, ejerciendo, una de las tareas más nobles que pueda ocupar el hombre, la de ilustrar a sus semejantes. Ayer como estudiantes y hoy como graduados no debemos olvidar las lecciones de nuestros maestros, quienes más que formarnos para el trabajo, nos formaron para la vida.

Hoy más que nunca, se equivoca quien crea que la educación es algo que finaliza con la entrega de un título, pero la realidad, es que el aprendizaje no termina con la preparatoria, la universidad, la maestría o incluso un doctorado.

La vida es un constante y eterno aprendizaje, al que debemos estar abiertos y receptivos todo el tiempo, por que sino lo haces,  puedes estar perdiéndote de la mejor lección, de esa lección que puede determinar el rumbo de nuestras vidas y el entorno de ellos.

Este logro no es sólo nuestro, también es de aquellos quienes día tras día estuvieron ahí, detrás de nosotros, impulsándonos a seguir adelante, siendo siempre nuestros más fieles aliados, nuestras familias. en especial a nuestros padres y madres que tanto tiempo han invertido en nosotros. Hoy, más que nadie, ellos sienten que han culminado uno de sus mayores retos, vernos aquí sentados; lo que no saben probablemente nuestras madres y padres es que ellos son nuestro orgullo y que les estaremos eternamente agradecidos. Mil gracias por su disposición y acompañamiento en diferentes momentos de esta emotiva etapa universitaria. Los momentos de alegrías por las buenas calificaciones y momentos de rabia. Momentos de desasosiego, permisos en el trabajo y austeridad porque tocaba ahorrar para poder pagar el semestre, los pasajes y fotocopias. Muchas gracias por su vocación porque son ustedes nuestros primeros y más representativos maestros y muchas gracias sobre todo porque ustedes están más felices que nosotros por vernos aquí sentados

Hemos realizado grandes esfuerzos para compartir este momento de alegría con nuestros seres queridos y amigos; pero ello no hubiera sido posible sin la compañía silenciosa, cálida, servicial y atenta de nuestras familias: padres, esposas, esposo, hermanos, hijos e hijas; quienes numerosas veces renunciaron a proyectos personales, en pos de nuestros propios ideales. A todos ellos gracias por habernos brindado lo más sagrado que tenían para darnos: el tiempo y el amor necesario para que podamos concluir con nuestros sueños

Este es uno de los pocos momentos en que podemos echar la vista atrás con la satisfacción de haber culminado un proyecto personal que nos acompañará por siempre. Muchos venimos de lugares donde decían que triunfar era imposible y acá estamos, cada uno con una historia distinta pero con el mismo desenlace; no ha sido un camino fácil, ha sido un camino lleno de tropiezos, de altibajos, de momentos infímamente duros, pero nunca retrocedimos; no supimos rendirnos y acá estamos para recordar este día, nuestro día.

Les deseo la mejor de la suerte, el conocimiento, la sabiduría y la serenidad para tomar las decisiones que forjarán el resto de nuestras vidas. Gracias familia, porque ustedes fueron y serán siempre los mayores forjadores de sueños, gracias porque si bien, su palabra me motivó, su ejemplo, su sacrificio, su actuar, día con día, fue lo que realmente me inspiró. ¡Gracias inmensas para todos aquellos quienes hicieron posible que hoy estemos aquí, esto va por ustedes!.

Hija, eres mi orgullo y mi gran motivación, libras mi mente de todas las adversidades que se presentan y me impulsas a cada día superarme en la carrera de ofrecerte siempre lo mejor. No es fácil, eso lo sé pero tal vez si no te tuviera no habría logrado tantas grandes cosas. Eres mi amor, mi motivación y mi orgullo más grande para concluir con éxito mi graduación.

Para concluir déjenme pedirles un favor, no permitamos que nuestros miedos devasten nuestros deseos, dejemos que las únicas barreras a las que nos enfrentemos, sean externas y no internas. La fortuna favorece a los audaces y créanme que nunca sabrán de lo que son capaces, hasta que no lo intenten.

GRACIAS SEÑORES Y SEÑORAS.-“

 

Mg. Jorge Hernández

Maestría de Educación – UISRAEL

Discurso del Mg. Jorge Hernández, mejor promedio de Maestrías

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